
No todo puede ser de color de rosa en esta vida. El que se suponía que estaba siendo uno de mis mejores fines de semana de los últimos tiempos (y he disfrutado muchos), se ennegreció por completo en apenas unos segundos y todo pese a las advertencias de mi particular “Pepito Grillo”, la Srta. S.N.F.
Os pongo en situación. Acudimos al Safari Park de Madrid, en la localidad de Aldea del Fresh-no. Un sol de justicia castigaba a todo aquel que se atrevía a desafiarle desde recién iniciada la mañana. Nosotros, bien provistos de víveres y bajo el manto protector del Rollymovil nos adentramos en el circuito de animales salvajes. No, no penséis que se trata de un circuito de carreras en los que los “bishos” corren en Kart intentando lograr la pole position. Aquello es mas una senda tipo Parque Jurásico en la que los animales pastan libres y el visitante puede verlos in situ, es decir, en su hábitat.
Allí es donde pudimos ver al hipopótamo, a la jirafa, al elefante ........!!!y a los monos¡¡¡. El vago recuerdo que tenia de ellos era el de unos maravillosos primates correteando por el capó del coche cuando yo era un niño pero lo ocurrido este ultimo fin de semana supera con creces los limites que el Rollymovil esta dispuesto a aguantar.
- ¡David, se están subiendo al capo del coche!, .....¡acelera!.
- ¡No pasa nada!, Además.....si acelero podría atropellar a uno de ellos.
- ¡Clack¡, ¡¿Qué habrá sido ese ruido?¡
Yo, impotente, pude ver con mis propios ojos por el retrovisor como el limpiaparabrisas trasero saltaba en pedazos. Mi respuesta os la podéis figurar. De no ser porque tenia el seguro echado habría bajado a morderle el pescuezo a algunos de aquellos aprendices de Bart Simpson. Todo ello, para colmo quedó registrado en mi cámara de video. Daba la impresión de que el destino quería que el mundo entero fuese testigo de mi agresión. Mientras me alejaba, podía escuchar las risas de los monos y como alguno que otro me hacia un calvo.
- ¡Jajajajaja!, ¡Oye. que te dejas esto!
Al salir, pudimos hablar con el cuidador y nos comentó que eso solía ser habitual. Pero para mi sorpresa, nos invitó a que volviéramos al lugar del crimen .......¡para recuperar los restos del limpiaparabrisas!. ¿Seria capaz de regresar hasta allí y recuperar lo que es mío?, ¿Cómo reaccionaria el Rollymovil?, y lo que es mas importante....... ¿Dónde me daría la ostia S.N.F., en la mejilla izquierda o en la derecha?.
Los dos regresamos a la zona cero y después de comprobar que los monos estaban pelándosela lejos de allí abrimos la puerta del coche y recogimos el limpiaparabrisas. Solo quedaba un trozo algo lejos pero no podíamos arriesgarnos....¿O si?.
- ¡S.N.F¡, ¡¿A donde vas, muchacha?!.
Mi heroína, el complemento ideal a los desvelos del Rollymovil por mi, salía ni corta ni perezosa del automóvil y recorría a pie unos pocos metros (que a mi me parecieron eternos) y recogía el ultimo de los resto que quedaban allí desperdigados. Cierto amigos míos, mira que ella ha hecho cosas por mi, pero enfrentarse a fieras salvajes es lo mas bonito que han hecho por mi jamás. A sus pies milady