¡Que cosa tan seria es el humor!. Y lo es por importante y necesaria y, sin embargo, y muy a mi pesar, tan denostada que nadie le concede el prestigio y la nobleza que merece. Y es que hacer reir a una persona es algo muy dificil y, por el contrario, hacer llorar resulta algo tan sencillo y, por desgracia, tan habitual en el ser humano que no caemos en la cuenta de la verdadera importancia de ambas.
¡Que cosa tan seria es el humor!. Y lo es por importante y necesaria y, sin embargo, y muy a mi pesar, tan denostada que nadie le concede el prestigio y la nobleza que merece. Y es que hacer reir a una persona es algo muy dificil y, por el contrario, hacer llorar resulta algo tan sencillo y, por desgracia, tan habitual en el ser humano que no caemos en la cuenta de la verdadera importancia de ambas.
Todos hemos hecho llorar a alguien en algún momento de nuestras vidas, con o sin intencion alguna, pero despegar una sonrisa de la mirada de una persona es materia ardua y en ocasiones, su protagonista no deja de ser tomado más que por un bufon cuando, en verdad, no es sino un maestro que domina una tecnica que otros desprecian sin valorar su importancia.
Y de ser esto cierto (si es así)...¿Porque no se le concede a un actor comico el mismo prestigio que un actor dramático? El Propio Eddie Murphy lo señaló en una ocasion al lamentarse que a el jamas le darían un oscar al tratarse de un actor de comedia. No le faltaba razón al actor neoyorkino pues tuvo que esperar a interpretar el papel del cantante James "Thunder" Early (papel dramatico) en la pelicula Dreamgirls (Dirigida en 2006 por Billy Condon.......¡Si yo tambien lo he pensado!) para recibir una nominacion a los Oscar.
Quizás este ejemplo no sea el más ilustrativo para dar a explicar lo que realmente pretendo decir pero sí existen otros actores que reunen las caracteristicas propias de un gran actor y que, por interpretar papeles cómicos jamás obtendran el verdadero reconocimiento que merecen. A este respecto puedo nombrar a gente como Owe Wilson o Jack Black, magníficos actores que, encasillados como se encuentran en determinado tipo de papeles, no pueden escapar de ellos y, por tanto, aspirar al reconocimiento que merecen.
Otro ejemplo es el de Gene Wilder, a mi parecer, un grandísimo actor cómico con unos cimientos interpretativos a los que ni de lejos pueden aspirar actores consagrados del panorama actual. Wilder, con formación universitaria en el campo de la interpretación, no solo es actor sino un gran productor, guionista y mejor director. Lleva, por tanto, el mundo del cine y el teatro en sus venas, conociendo los pormenores de estos dos mundos y, sin embargo, muy probablemente jamás obtenga ese merecido reconocimiento a su labor y la de tantos otros que se dedican con pasión a lograr despegar una carcajada de nuestras almas.


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